Opinión: Examen a la homeopatia: ¿cura, placebo o fraude?

La homeopatía es una de las terapias de medicina alternativa más populares, pero pocos saben en qué se basa su supuesta efectividad o lo que contiene realmente lo que compran. Aquí, un análisis a su origen, contenido y evidencia científica.

Como la mayoría de nos hemos dado cuenta en el transcurso de la vida, ésta se acompaña frecuentemente de dolor y de enfermedades. La búsqueda de alivio suele ser una urgencia para quienes se ven afectados y, en muchos casos, el mismo organismo dispone de mecanismos propios para combatir muchas afecciones; los huesos se sueldan, el resfriado se cura y las heridas se cierran. Complementariamente, la medicina moderna combate muchas enfermedades con eficacia comprobada o, en otros casos, mejora los síntomas. Pero las enfermedades distan de ser vencidas; muchas de las dolencias (aún) no tienen solución médica.

Como solución a estas dolencias sin cura, o como alternativa a los tratamientos tradicionales, se nos ha presentado la homeopatía.

¿En qué se basa la homeopatía?

Partamos con una visión histórica de lo que algunos la llaman pseudociencia (pseudo viene del griego y significa falso). La homeopatía, como disciplina, se origina de los escritos de Christian Friedrich Hahnemann, médico alemán del siglo XIX que afirmaba (en su época), que la medicina causaba más sufrimiento que beneficio al paciente, cosa que en aquel entonces no dejaba de ser cierta, pues aún se tenía muy poco conocimiento de los complejos procesos del organismo y se contaba con herramientas muy rudimentarias para tratar a los pacientes.

La homeopatía es, por lo tanto, un tipo de medicina (si se le puede llamar así) fundada hace 200 años, en una época en que la ciencia médica propiamente tal aún no descubría los virus o las bacterias, que causan un centenar de enfermedades. En ese entonces, la gente moría por afecciones que hoy tienen un tratamiento eficaz debido a la medicina basada en el método científico.

Este sistema se basa en el uso de cantidades diminutas (o infinitesimales) de sustancias las cuales, en grandes dosis, producen síntomas similares a la enfermedad que están tratando.

La idea se basó en el principio similia similibus curantur, o en español: “lo semejante cura lo semejante”. Al parecer, este médico llegó a esta conclusión de la siguiente manera: tomó dosis de quinina, que se utiliza para tratar la malaria, sin padecer esta enfermedad. Al hacerlo, observó en sí mismo una reacción similar a la malaria. Lo que no sabía, era que él era alérgico a la quinina. A medida que fue disminuyendo la dosis, fue encontrándose mejor (como es lógico). Cuando la disolución de quinina fue grande, ya no le afectaba. Así, llegó a la conclusión no solo de que aquello que produce síntomas similares a la enfermedad debe ser capaz de curarla, sino que cuanto menor la dosis, mayor el efecto.

La forma más habitual de dilución homeopática es la siguiente: se toma 1 ml de la sustancia original (“sustancia madre”) y se mezcla con 99 ml de agua. Se agita el preparado de forma vigorosa y se obtiene una dilución 1 CH (centesimal de Hahnemann). Se toma 1 ml de esta solución y se repite la operativa, obteniendo una disolución 2 CH. Así, cada vez que se realiza una dilución, la sustancia original queda diluida 100 veces y se supone que estas preparaciones, entre más diluidas están, más potentes son. Un cálculo simple nos lleva a que una dilución 12 CH, prácticamente no contiene moléculas de la “sustancia madre” y no es raro ver preparaciones homeopáticas del orden de 30 CH. O sea, agua.

Pero para Hahnemann, el efecto curativo no se logra por la dilución propiamente tal, sino que de algún modo en el proceso de dilución y golpeteo (la “dinamización”), la sustancia original transmite al agua su “espíritu curativo”. En términos de los homeópatas actuales, se denomina a esto, un “efecto memoria” del agua donde ésta recuerda con que sustancias ha estado en contacto.

¿Qué dice la ciencia?

Bueno, ¿pero qué hay de las pruebas científicas?

En sí, el peso de la prueba de la eficacia de la homeopatía recae en sus defensores, pero nunca han podido demostrar nada. Si se busca el término “homeopathy”en PubMed (una biblioteca online enorme de artículos científicos) [http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=homeopath… arroja más de 5000 artículos. La homeopatía cuenta con innumerables estudios realizados.

Como es tradicional, dependiendo de la profundidad, seriedad y calidad de los estudios, los resultados pueden variar bastante, pero se aprecia que mientras más serioslos estudios, menos favorables son los resultados.

Existen unas revisiones también, que son una forma muy rápida de saber el estado del conocimiento en un área de la medicina en particular. Son las llamadas revisiones Cochrane y evalúan de forma unificada los resultados ofrecidos de forma separada por múltiples estudios. Hay un puñado de revisiones del tipo, a saber:

  • Uso de la homeopatía para el tratamiento del síndrome de déficit de atención. La conclusión versa que hay pocas pruebas en favor de la eficacia de la homeopatía para el tratamiento de esta afección.
  • Uso de la homeopatía para el tratamiento del asma crónico. Conclusión: no hay suficientes pruebas.
  • Uso de la homeopatía para el tratamiento de la gripe y síntomas asociados. Conclusión: las pruebas actuales no apoyan un efecto preventivo de medicinas homeopáticas para la gripe o síntomas asociados.

Estudios similares se pueden encontrar en la web Epistemonikos, el cual es un buscador online que recolecta y clasifica la información médica relevante basada en la evidencia, o sea datos científicamente comprobados. Los datos se encuentran tanto en inglés como en español.

¿Un placebo?

Pero antes de seguir, hay que hablar del famoso efecto placebo, el cual es un fenómeno por el cual los síntomas del paciente pueden mejorar mediante un tratamiento con una sustancia inocua, o sea, una sustancia sin efectos directamente relacionados con el tratamiento de los síntomas o la enfermedad. Una explicación fisiológica a este efecto postula que este fenómeno sería producto de la estimulación de una zona específica del cerebro que daría como resultado una mejoría del cuadro sintomático del paciente. Es decir, el propio cerebro puede auto-influenciarse por la sensación de ser tratado o la esperanza de curación y como resultado puede encontrarse mejor o facilitar la recuperación. Este fenómeno, sin embargo, no funciona con la misma eficacia ni en todos los pacientes ni con todas las enfermedades.

Los estudios médicos, utilizados para la validación tanto de medicamentos como de tratamientos para cualquier enfermedad, utilizan placebos. Así, se controla cuando los síntomas mejoran mediante este fenómeno. Cuando un tratamiento no funciona de manera significativamente mejor que el placebo, se considera ineficaz y por lo tanto, no se indica.

Entonces, ¿cuáles serían los motivos para considerar que la homeopatía no funciona? Brevemente, serían los siguientes:

  • No existe ninguna demostración de que funcione.
  • Existen muchas demostraciones de que no funciona.
  • Su efecto no parece ser mayor que el placebo.
  • Los preparados se encuentran tan diluidos que se pueden considerar como simplemente agua.
  • Aún no se puede demostrar la denominada “memoria del agua”.

“¡Pero si a mí me funcionó…!” y otras discusiones

“Es que a mí me ha funcionado“, dirá más de alguno. Bueno, pero hay personas que han caído desde un 3er piso y han sobrevivido, más eso no significa que no sea peligroso. La homeopatía no es muy diferente a otros placebos; el paciente se cree recibiendo un tratamiento y puede mostrar mejorías en ciertos casos. Los verdaderos medicamentos no sólo poseen la característica del efecto placebo, sino que de forma añadida y garantizada, tratan la enfermedad de forma correcta.

“¡Ah, pero a diferencia de los medicamentos, la homeopatía no tiene efectos secundarios!“, puedes argumentar. Bueno, consumir agua en cantidades razonables, o frutas o verduras, tampoco. Pero en sí, no curan enfermedades. Cuando uno toma o es sometido a un tratamiento en base a medicamentos, se espera que trate la enfermedad y, lamentablemente para muchos, los tratamientos homeopáticos no han probado la capacidad de hacerlo.

¿Qué hay de malo en tomarlo, si al final no hace daño? El problema de eso, es que muchos pacientes abandonan el tratamiento con medicamentos en favor del uso de “medicamentos” homeopáticos debido a la ausencia de efectos secundarios o, simplemente, por recomendaciones de otras personas. Por supuesto que cada uno es libre de tomar lo que quiera, y también es libre y está en su derecho de rechazar tratamiento médico, pero también uno tiene derecho a estar informado y no caer en tratamiento que se dicen milagrosos y que no tienen la capacidad de curar.

Entonces sí no funciona, ¿por qué se vende? Esencialmente, se vende porque hay gente que lo compra. Las sustancias de tipo homeopáticas no necesitan demostrar eficacia para ser comerciables y, dado que son prácticamente agua, no presentan efectos secundarios adversos o peligrosos para las personas y no necesitan indicación médica. No olvidar que, queramos o no, las farmacias son negocio.

¿Es lo mismo medicina natural que homeopatía? NO. La homeopatía, como ya se explicó, es diluir una sustancia tantas veces que al final prácticamente ya no queda molécula alguna del compuesto en cuestión y el poder curativo se atribuye a la “memoria del agua”. Muchos remedios naturales presentan una base científica en su uso, mientras que otros carecen de pruebas suficientes que apoyen su uso terapéutico. Pero, en todo caso, la efectividad suele ser limitada y nunca es milagrosa, esto debido a que los principios activos que se encuentran, no están concentrados debidamente como en los fármacos. Muy diferente es el caso de la homeopatía, donde los principios activos han desaparecido casi por completo.

¿Qué hay de cierto que la medicina homeopática se enfoca en el paciente, mientras que la medicina convencional trata la enfermedad? Sí y no. La medicina moderna, o tradicional, es verdad que se enfoca en la enfermedad, pero siempre procurando de personalizar al máximo el tratamiento. Mientras que, por otro lado, los homeópatas afirma que ellos tratan “enfermos”, pero no necesariamente eso significa que su tratamiento es más complejo o completo, sino todo lo contrario; de acuerdo a Hahnemann, las enfermedades como tales no existen, sino que lo que hay que tratar son los síntomas del enfermo, teniendo en gran consideración características que muchas veces no tienen relación alguna con las dolencias (y que pueden llegar al absurdo) tales como el color de ojos, la postura al dormir o los últimos sueños que ha tenido el paciente, así como si el paciente es zurdo o diestro o su comida favorita. Así es como el tratamiento homeopático se fijará en eso para tratar una cefalea, pero puede que ignore por completo que el dolor se deba a un tumor cerebral, por ejemplo.

Y ¿cómo puedes demostrar que el agua no tiene memoria? De la misma forma que no se puede demostrar que los unicornios no existen. El tema es que siempre habrá una excusa para explicar por qué no los vemos o encontramos su rastro, y en cambio, siempre se afirma que está demostrado que el agua tiene memoria… “solo” faltan las pruebas. Además, de forma curiosa, los defensores de la homeopatía sostienen que el agua solo recuerda lo que a ellos les interesa y no el resto de los productos que han estado en contacto con ella.

Por otra parte, muchos remedios homeopáticos se presentan en forma de gránulos o comprimidos de sacarosa y lactosa que fueron impregnados con el agua supuestamente “dinamizada” pero que acaba evaporándose ¿qué queda entonces de la memoria del agua, hay que creer también en la memoria de la lactosa?

Finalmente este artículo no intenta ser una guía médica. Siempre, si tienes alguna consulta médica o farmacológica, debes consultar con tú médico o químico farmacéutico, ellos te pueden guiar con estas y otras preguntas respecto a la terapéutica médica. La decisión la tomas tú, lo que se intenta con esta columna es darte las herramientas para que tu decidas, pero de manera informada.

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Acerca de

Chileno. Tecnólogo Médico, Magister en cs de la Ingeniería mención Biotecnología. Nerd, Geek y orgulloso integrante del Partido Pirata de Chile Ⓟ.

Publicado en Ciencia, Medicina, Sociedad

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